domingo 27 de noviembre de 2011

Viaje a Pauseland

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A veces necesitamos tomarnos una pausa. No sabemos exáctamente qué es lo que ocurre, pero todo lo que intentamos sale torcido, como si el mundo se hubiese desplazado sin previo aviso haciéndonos perder nuestro eje de coordenadas. La comida sabe amarga, la música es un ruido de fondo, y las palabras suenan raras y pierden su significado. Pisamos todos los charcos del camino. Las musas nos abandonan y las tortugas se van en busca de pastos más verdes.

Es momento de visitar Pauseland y buscar refugio en su gélida y al mismo tiempo acogedora tranquilidad. Curiosamente, allí me he encontrado con la tortuga espacial, que había desaparecido en combate, y nos hemos puesto al día. Se ve que también necesitaba un descanso y por eso se largó sin avisar. Así de impredecibles son los reptiles interestelares.

Y tras ese encuentro he sentido la necesidad de escribir en el blog. ¿Coincidencia?¡No lo creo!


La gente de Pauseland se lo toma con calma, habla bajito y con palíndromos, y se queda observando el mar helado con pose contemplativa y mirada profunda. Susurran melodías minimalistas que subliman el hielo nórdico con el sonido del viento metálico.

No dejéis de hacerles una visita.

Artista: Pauseland

Álbum: Palindrome

Año: 2008

Nacionalidad: Dinamarca

Género: Jazz




Web oficial: pauseland.com
Myspace: myspace.com/pauseland

jueves 15 de septiembre de 2011

El ingrediente por la receta

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Hey, estoy vivo. Y sé que tengo cosas pendientes en el ciclo de Beardfish, pero necesitaban descansar y tengo en camino los dos Sleeping in Traffic. Así que cuando a Zavvi le venga en gana, lo retomo. Hoy tengo algo breve que decir. Y no es sobre el nuevo álbum de Dream Theater, sobre el que me gustaría hablar dada la controversia y división de opiniones que ronda por internet y tanto me sorprende. Además, eso no podría ser breve...

Hoy quería decir que Mike Oldfield es (un) dios. Lo matizable en la anterior afirmación es el tiempo verbal, pero eso es algo que se confirmará cuando se digne en publicar ese disco de nuevo con guitarras que iba a hacer, pero que intuyo volverá a tener electrónica fácil de Fruity Loops por todas partes.

He tenido antes un pensamiento acertado. Normalmente una de las cosas que se echan en cara al señor Oldfield es que "siempre suena igual". Y, si bien ha tenido sus momentos de reciclaje y autoplagio como cualquier grande seguro de sí mismo, creo que la gente se deja engañar por los timbres, los instrumentos. Una de las cosas que más me gustan de él es la personalidad e inmediata identificación de sus varios tonos de guitarra marca de la casa. Y la ilusión es confundir los ingredientes con el plato final.

Es obvio que si no te gusta el pimiento, las recetas que lo lleven es probable que no quieras comerlas. Pero mi razonamiento iba más hacia aquellos que, amando ciertas obras en las que esos ingredientes aparecen, los rechazan rotundamente en otras obras (posteriores y anteriores, no es cuestión de novedad u originalidad al parecer). Lo bonito de todo es eso, que a cada cual le puede gustar una cosa u otra, y que aunque a veces se pueda explicar de una manera lógica, normalmente no hay manera y se queda así.

Es como lo que a mí me pasó con el maíz dulce... de tenerlo siempre como ingrediente presente en ensaladas varias, acabé aborreciéndolo. Aún así, no deja de fascinarme la situación, y la confusión ingrediente/plato. Lo he visto ocurrir con multitud de artistas, y estoy seguro de que alguna historia similar podéis contar, ¿verdad?

    

domingo 4 de septiembre de 2011

El día en el que todo tema era bueno

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Hoy me ha ocurrido algo fascinante, y que ojalá se repita en los días siguientes. Cada disco, cada tema suelto que he escuchado a lo largo de este atípico domingo me ha emocionado, me ha llegado incondicionalmente. Ha sido sorprendente y muy placentero, y espero que sea la prueba de que ha vuelto la capacidad de disfrutar la música profundamente, que hacía tiempo que echaba en falta (por desgracia).

Si bien ha sido un viaje en gran medida errático, hasta con los álbumes completos me he visto disfrutando de cada instrumento, de cada fraseo, de cada canción, como si fuera la obra más importante de la historia del arte. Y no estoy hablando de manera académica; no voy a alabar las adaptaciones para piano de las sinfonías de Beethoven que degustaba el otro día por ser música culta. Estoy hablando de "simples temas de música moderna".

Empezando el día con el Ride the lightning de Metallica y una gran sonrisa en la cara, fruto de una nueva perspectiva ante un disco más que conocido por mí, pero que esperaba tuviera dificultad a la hora de digerirlo. ¿Por qué? Creo que ya he comentado por estos lares que el metal por el metal no me decía nada últimamente.  Además de entrarme bien, he asimilado un montón de cualidades musicales y compositivas en las que no había caído anteriormente.

Y si no quería metal, me he bebido dos tazas, pues no sólo he disfrutado con éste, sino que además he escuchado (por primera vez en mi vida) un disco de Megadeth, animado por los temas que han incluido en el último Guitar Hero. El Rust in peace, concretamente. Y también me ha sonado de vicio.

A estos dos hay que sumarles el Buck Fever de Estradasphere, a quienes conocía de hace muchos años por una versión jazzera de temas del Super Mario Bros 2 (Super Buck 2, incluída en este álbum), y que me ha encantado. Curioso: el metal en los dos discos thrasheros anterioremente citados me ha sentado de vicio, y en cambio los pasajes más duros del Buck Fever me han caído mal... imagino que por el contraste con las partes más jazzeras o folkies, que son estupendas.

También ha sucedido que una serie de temas que se han sucedido aleatoriamente me han llegado como nunca. He notado sutilezas que se me habían escapado hasta hoy. He captado adornos y arreglos que habían escapado de mí en todas las anteriores escuchas. Y temas que ya tenía endiosados han cobrado una nueva importancia. Hablo, por ejemplo, de I'm not in love de 10cc o de Becoming Insane de Infected Mushroom. Y podría hablar de Layla, de Derek & the Dominos, pero es un tema que merecería una entrada para él solito, y me ha cautivado a estos niveles cada vez que la he puesto, no sólo hoy. Y muchos más, incluyendo Mussorgsky, Placebo, Johnny Cash, Isao Tomita, Blur... cada uno volviéndome más loco que el anterior, a su manera.

Ahora mismo, y con miedo a ponerme una única pista más en este domingo maravilloso por si no está a la altura del resto y no me resulta sublime, voy a poner la alarma y a pasar a posición horizontal, deseando fuertemente que durante las dos próximas semanas, como poco, se mantenga esta claridad y perspectiva ante la música que la Tortuga Espacial ha decidido regalarme.
    

miércoles 27 de julio de 2011

The Color Spectrum

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Admitámoslo, todos nos hemos sentido un poco “azules” alguna vez, o hemos visto nuestro futuro bastante “negro”. Tiene sentido describirlo de esa forma. En ocasiones la barrera que separa los sentidos se difumina, y es posible que saboreemos un sonido, u oigamos un color, o que un olor nos haga desenterrar viejos recuerdos, cual magdalena proustiana.

Y si un simple color es capaz de causar un impacto en nosotros y despertar nuestro lado creativo ¿Por qué no hacer un disco conceptual que gire en torno a él? Una serie de canciones que suenen a “rojo”, por ejemplo, inspiradas en las sensaciones que evoca ese color.

Es lo que proponen The Dear Hunter con The Color Spectrum, nueve EPs que recorren el espectro visible, cada uno con cuatro canciones influenciadas en lo musical y lo lírico por un color determinado (negro, rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil, violeta y blanco), ofreciendo una experiencia variada en cuanto a sonido y estados de ánimo.

Temas más pesimistas y contundentes para Black, con sonidos que en ocasiones me recuerdan a Muse o a The Mars Volta (salvando las distancias); agresividad y rock para Red; temas alegres y veraniegos para Yellow, rememorando amores estivales;  más folkies y melancólicos para Green y Blue, con predominio de la guitarra acústica; electrónica con reminiscencias de trip-hop en Índigo... En definitiva, variedad.

Los 36 temas que supone escuchar la colección completa pueden ser demasiados para digerir en una sola sentada, así que lo ideal es que elaboremos nuestra propia paleta de colores según nuestro estado de ánimo, y que los vayamos saboreando poco a poco.

Mis favoritos son Black y White, con Filth and Squalor y Home como momentos estelares, pero hay buenos temas repartidos entre todos los EPs.  We've got a score to settle, She's always singing, Crow and Cackle, The Inheritance, Trapdoor o Therma; son algunas sugerencias por si preferís escuchar una selección antes de enfrentaros a la colección completa.



Artista: The Dear Hunter

Álbum: The Color Spectrum: The Complete Collection

Año de publicación: 2011

Nacionalidad: Estados Unidos

Género: Art rock

Escuchar: Spotify

sábado 11 de junio de 2011

¿Ha estado Neal Morse escuchando The Corrs?

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El nuevo álbum de Neal Morse es glorioso, y el segundo disco de la edición especial tiene una joya sorprendente, Seeds of Gold, que recomiendo encarecidamente. Pero escuchando la segunda pista del mismo, Absolute Beginner, me vino inmediatamente a la mente el In Blue de The Corrs. ¿Por qué?



La forma de introducir el tema con el estribillo, sólo con voces, tratadas de forma similar al tema que abre In Blue, e incluso más a Irresistible. Y la melodía de guitarra que continúa el tema de Morse es similar a la de Breathless tras su intro (también a capella), melódicamente. Dos coincidencias anecdóticas, pero que me golpearon de inmediato. Os dejo los temas para que podáis comparar y decirme que menuda chorrada.


Absolute Beginner:

Breahtless:

Irresistible: