martes, 23 de noviembre de 2010

Rosa negra, y no melocotón

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Hoy traigo un disco que me ha sorprendido muy gratamente, y me ha dejado justo por debajo del umbral del amor a primera escucha. Melankton, de la artista noruega Kate Havnevik. No quiere decir melocotón en su idioma natal, sino rosa negra (de ahí el chiste malo del título). Y, si bien no es la imagen que ha proyectado en mi mente su música, lo veo bastante adecuado.


Pero... ¿qué nos encontramos en este álbum? Canciones principalmente pop, pero con un deje melancólico hasta en las más movidas. Pero, no nos equivoquemos, no directamente triste. Gran parte de la culpa recae en los instrumentos elegidos: la mezcla de sonidos electrónicos con instrumentos acústicos reales está realmente conseguida. Y la voz de Havnevik aporta una versatilidad encomiable. Me ha recordado, siendo esto positivo, a otras como la de Björk en su faceta menos histriónica, la de Dolores O'Riordan (The Cranberries) o a Imogen Heap. Incluso varios de los temas suenan muy del estilo de ésta última, de la que es amiga. Aunque la causa más probable no sea esa, sino que han trabajado mucho con Guy Sigsworth, quien ha aportado temas a ambas.

Todos estos factores acaban por dar un disco altamente disfrutable, y del que destaco el ambiente. Ártico, melancólico, muy de mirar por la ventana un martes lluvioso en el que no te apetece hacer nada, sólo dejarte llevar por la música. Cosa que Havkevik consigue con su termodinámica voz, a veces glacial, a veces cálida.

Además, los pequeños detalles y reminiscencias de otra música me aportan ese punto de familiaridad que siempre ayuda a que un álbum te entre más fácilmente. No es que Melankton sea difícil de escuchar, todo lo contrario. Pero esos lugares comunes allanan el camino para que, como a mí me ha pasado, la nueva música se quede contigo en vez de marcharse al poco de descubrirla.


Artista: Kate Havnevik

Álbum: Melankton
 
Año de publicación: 2006

Nacionalidad: Noruega

Género: Pop / Electrónica

Escuchar: Spotify

domingo, 21 de noviembre de 2010

Turtles on the wing

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La Tortuga Espacial sobrevolando la mítica Battersea Power Station (Londres), famosa por aparecer en la portada del Animals de Pink Floyd.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Castlevania in concert

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Cualquiera que haya hablado conmigo de música más de una hora me habrá escuchado las palabras "Castlevania" y "Genial" en la misma frase repetidas veces. Y no refiriéndome al juego en sí (que también), sino a la banda sonora. Concretamente, el objetivo de mis elogios suele ser la magnífica música del Castlevania: Symphony of the night, a cargo de Michiru Yamane. La tengo entre mis tres favoritas dentro de la música de videojuegos, codeándose con la de Warcraft 2 y Final Fantasy VI, por ejemplo (sí, cambian según qué día me preguntes).

Si según lees esto estás pensando aquello de "bah, música de videojuegos, blablabla" es muy probable que te sorprendas si dejas a un lado prejuicios y escuchas lo que traigo en forma de vídeo en directo. Las grabaciones son del público, así que el sonido es mejorable. Pero el concepto y la composición se aprecian bien. Orquesta y banda de rock interpretando clásicos temas de la saga entera, pero haciendo hincapié en el ya nombrado Symphony of the Night. Con la propia Michiru Yamane participando en alguno de los temas.

¿Musicalmente qué nos vamos a encontrar? En el primero de ellos, Dracula's Castle, un enfoque bastante moderno. Podríamos tildarlo de rock instrumental muy melódico. Pero el segundo, en cambio, se trata de una pieza de influencia barroca, con el clavicordio como principal protagonista. Os dejo los vídeos y juzgad por vosotros mismos, perdonando alguna nota discutible del guitarrista. Y esta orquesta de Estocolmo tampoco es que brille, pero cumple.




martes, 16 de noviembre de 2010

F*ck you

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Una encantadora forma de mandar a tomar por saco. El vídeo es adorable también... cuánto me gustaría tener un poder así.

Me encantan el estribillo y el ritmo, a menudo lo tengo metido en la cabeza y me ayuda a disipar felizmente algunos pasajes de ira.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Rez(nor) Social

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Trent Reznor es un tío que cae simpático, o al menos a mi me da esa sensación, no se por qué, como si hubiese sido tocado por el caparazón de cierto reptil espacial.

No le basta con dejarnos discazos como The Downward Spiral o The Fragile, con Nine Inch Nails, o con ponerle música y sonido a nuestras escalofriantes e interminables partidas al Quake. No es suficiente. También tiene que ponerle música al mismísimo, omnipresente, Facebook.

Bueno, vale, no es exactamente cierto, en realidad se ha encargado (junto a Atticus Ross) de realizar la banda sonora de The Social Network, la película que narra la creación del monstruo.

Aún no la he visto, la verdad, a pesar de su gran acogida y las buenas credenciales de su director, David Fincher. No me atrae el tema, seguramente porque no me atrae Facebook (a la Tortuga Espacial si, ella tiene uno), pero la veré, porque la banda sonora me ha parecido genial y quiero ver qué tal funciona en la película.


Trent Reznor y Atticus Ross

En ella nos encontramos con la faceta más tranquila y ambiental de Trent, que ya había explorado recientemente en Ghosts. Colchones de ruido eléctrico, con esas inconfundibles notas cristalinas de piano. Una atmósfera en ocasiones siniestra y turbadora (como en 3:14 Every Night), que va desde la tranquilidad al desasosiego, pero principalmente fría, industrial y cuadriculada, y a pesar de todo, hermosa.

Me encanta como suena, la variedad de sonidos, ruidillos, texturas, detalles, consiguen que no se me haga aburrido en ningún momento. Algunos temas, como In Motion o Pieces Form The Whole, me hacen retroceder, con sus sonidos, hacia los tiempos de Megadrive o NES, y eso (además del hecho de incluir una versión de In The Hall Of The Mountain King) le da aún más puntos.

Así que, sin más, os recomiendo que lo escuchéis (Spotify). Especialmente si quereis música para amenizar una tarea que requiera concentración (como crear una web que os haga multimillonarios, por ejemplo).


>>> Spotify <<< ♫ ♫

Artista: Trent Reznor and Atticus Ross

Álbum: The Social Network

Año de publicación: 2010

Nacionalidad: Estados Unidos / Reino Unido

lunes, 8 de noviembre de 2010

Transformaciones pianísticas

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Richard Grayson es un pianista que hace algo peculiar e interesante en sus actuaciones. Pide al público una pieza de partida y un estilo de llegada, y con la ayuda de la partitura original improvisa en tiempo real una transformación de la obra en el estilo escogido. En este perfil de youtube tenemos unos cuantos ejemplos, de los cuales os destaco los dos siguientes:



La Marcha Imperial al estilo de Beethoven




La cabalgata de las valquirias a ritmo de tango



Merece la pena curiosear por dicho perfil para encontrar otras joyas, como el tema principal de La guerra de las galaxias tocado como una gavota del barroco, Good vibrations de los Beach Boys como lo vería Bartok, o incluso Rhapsody in blue de Gershwin a la manera de Debussy.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Relatos de misterio e imaginación

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Hoy la Tortuga Espacial ha pasado por nuestro planeta. Pero no me ha traído material nuevo, sino que me ha contado cómo, en su más reciente viaje en busca de música desconocida, ha recordado un maravilloso álbum. Y como sabe que lo tengo en muy alta estima, me lo ha pedido prestado para poder reescucharlo tranquilamente, mientras descansa y retoma fuerzas antes de surcar de nuevo el espacio.

Dicho álbum no es otro que el debut de The Alan Parsons Project. Publicado en 1976, Tales of Mystery and Imagination se presenta como una colección de canciones que tienen en común el uso de textos de Edgar Allan Poe para la letra de los temas. En ocasiones se basan en las historias, en otras toman textualmente lo escrito por el maestro del horror. Pero ¿qué nos vamos a encontrar musicalmente? Pura delicia.

Tener a Alan Parsons encargándose de la producción es una garantía. No en vano es el principal responsable de cómo suena el Dark Side of the Moon de Pink Floyd, y eso son palabras no mayores, sino insuperables. El aspecto sónico está, por tanto, cuidado al detalle. Tanto la elección de instrumentos como los mínimos detalles que van apareciendo escucha tras escucha parecen traídos con un mimo por encima de la media. Como curiosidad, The Raven fue la primera canción de pop-rock en la que se utilizó un Vocoder.

Si sónicamente no hay duda de que tenemos una joya entre manos, compositivamente me atrevo a decir que no le veo fallo alguno. Mientras que la primera parte de la obra se apoya en canciones de rock (que se suele tildar de progresivo) con un sonido elegante, la segunda parte es un tema instrumental de 16 minutos de factura orquestal, tras el cual volvemos puntualmente a terrenos más modernos para el cierre del disco.